lunes, 23 de mayo de 2016

SIGUEN LOS RECUERDOS…

HOMENAJE III SEMANA SOCIOCULTURAL DEL BARRIO DE SAN FRANCISCO A:

JOSE CONEJERO CANTERO por su nieta NOELIA.

Buenas tardes, mi nombre es Noelia y soy la nieta de Pepe, más conocido por Pepe “el Alpargatero”.

Mi abuelito Pepe nació un 18 de diciembre del año 1936, en la calle San Jaime, en la casa que hay enfrente de la farmacia de Francisco. Fue hijo único. Los años de la posguerra fueron difíciles, aun así mi abuelito tuvo una feliz niñez. Como cualquier otro niño, se juntaba con otros niños para jugar en la calle, aunque también quedaba tiempo para asistir a la escuela del “Alcázar y Serrano” y ayudar a su madre en el horno del barrio. Posteriormente sus padres se mudaron a la calle Santa Inés número 14. Allí su padre puso una barbería y el aprendió pronto el oficio.

Siendo aun un adolescente sus padres se trasladaron a la que hoy sigue siendo su casa. Hizo la mili en Valencia y allí puso de manifiesto su vocación por ayudar a los demás, poniendo en riesgo su propia vida, al contraer el tifus en la tristemente famosa riada del 56. También aprovechó su estancia en Valencia para estudiar peluquería.

Al término del servicio militar se puso a trabajar en el transporte, ha sido un hombre muy trabajador, pero a la vez amigo de la fiesta. Sus padres hicieron la fiesta de los Moros en el año 63 y él fue el abanderado. Por entonces ya salía con mi abuelita Lola y al año siguiente se casaron. Fruto de esta unión nació mi tío Paco y mi mama María Gracia. El año pasado celebraron sus bodas de oro.

Debido a la crisis económica de principios de los 70, como tantos otros españoles, tuvo que buscar trabajo fuera de España. Concretamente emigró a tierras alemanas, pasando allí dos años. Trabajo en una fábrica de cerámica, cortando el pelo a sus compañeros de trabajo en sus ratos libres. A su regreso se dedicó al yeso, trabajando casi siempre lejos de casa. Como buen autodidacta que ha sido, pronto aprendió todo lo relacionado con la construcción, no solo de obra, sino también de utensilios, muebles…, utilizando en la mayoría de las ocasiones material reciclado. Vamos, ¡mi abuelito sí que era un auténtico ecologista!

En el barrio hizo muchas reformas en casas y también participo en la reconstrucción de la Plaza de Toros.

De siempre sintió una gran admiración por el mundo de la música. No en vano, su padre y tíos, tocaban la caja. Con 58 años fue elegido abanderado de la Banda Unión Santa Cecilia, ostentando ese cargo 18 años de forma continuada y recibiendo en su despedida, el reconocimiento unánime de esa sociedad, por su colaboración desinteresada en todos esos años. En ese tiempo donó a la banda más de cuarenta atriles que llevaban su cuño y letra.

Ya jubilado mi abuelito me hizo mi casa, la de mis tíos y se reformo la suya. Hace 9 años le diagnosticaron Parkinson y desde entonces realiza diariamente trabajos en la Escuela de Memoria como terapia.

Solo me queda agradecer a la Asociación de Vecinos del Barrio de San Francisco el que hayan pensado en mi abuelito para este homenaje. El aprecio de su gente es una ayuda fundamental para sobrellevar mejor la enfermedad.

No quisiera acabar sin reconocer el gran trabajo realizado por la junta directiva, al acercarnos la cultura y tradiciones de nuestro barrio. Animo desde aquí a sus vecinos y al pueblo en general a que participen en todas aquellas actividades que con tanta ilusión y esfuerzo organizan año tras año.


¡VIVA EL BARRIO DE SAN FRANCISCO, DON FRANCISCO ALBALAT Y SU GENTE!

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